
Eramos los dos elegidos del sol
y no nos dimos cuenta
fuimos los elegidos de la más alta estrella
y no supimos responder su regalo
angustia de impotencia
el agua nos amaba
las selvas eran nuestras
el extasis era nuestro espacio propio
tu mirada era el universo frente a frente
tu belleza era el sonido del amanecer
la primavera amada por los árboles.
Ahora somos una tristeza contagiosa
una muerte antes de tiempo
el alma que no sabe en que sitios se encuentra,
el invierno en los huesos sin un relámpago
y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
ni comprendiste el alma de mi alma
en su barco de tinieblas
en su trono de aguila herida de infinito...


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